¿Qué es la Retinoscopía?


La retinoscopía, también conocida como esquiascopía, es una prueba que sirve para medir el poder refractario del ojo, interpretando la luz reflejada en su retina al iluminarlo con el retinoscopio.

Los defectos de refracción ocular son todos aquellos defectos oculares que tienen como denominador común que la visión es imperfecta como consecuencia de la falta de enfoque de la imagen sobre la retina.

En el ojo amétrope (sin error refractivo) la imagen que procede del mundo exterior, tras sufrir la refracción correspondiente a través de la córnea y el cristalino, se proyecta nítida sobre la retina y desde ahí se transmite al cerebro. Por el contrario, en las personas que sufren miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia, etc., este enfoque no puede realizarse y la imagen que captan es borrosa.

La  esquiascopía es una técnica que utilizan nuestros ópticos, consistente en proyectar una luz sobre el ojo para analizar el reflejo que provoca. De esta manera el optometrista determina un punto de partida para calcular las dioptrías del error refractivo de manera objetiva. Este método es fundamental a la hora de diagnosticar, sobretodo en situaciones en las que la comunicación resulta difícil, como por ejemplo en niños, personas con discapacidades mentales, sordas o ancianas. También permite detectar irregularidades en la córnea, en el cristalino y opacidades en los medios.

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