Cómo limpiar los ojos correctamente

Por la mañana: me levanto, me lavo y me visto. Esta secuencia que tan bien aprenden los alumnos de infantil debe incluir, para que sea completa, la limpieza de los ojos. Por lo general, basta con lavarlos con agua al mismo tiempo que la cara, prestando especial atención al lagrimal por si se han formado legañas. No obstante, hay algunos momentos en los que el aseo ocular cobra aún más importancia y debe hacerse de forma específica: en casos de infección, cuando hay un cuerpo extraño o tras una operación.

Cuando se necesita un lavado de ojos en profundidad hay que ser conscientes de que son una parte del cuerpo sensible que debe tratarse con delicadeza y con productos adecuados. En General Optica te ofrecemos unas recomendaciones sencillas para que aprendas a limpiar los ojos correctamente.

Cómo hacer un buen lavado de ojos

Cualquier elemento que acercamos a los ojos puede provocar una infección fortuita. Por este motivo, se debe prestar especial atención a cada una de las acciones que realizamos en una limpieza ocular:

  • Lavarse las manos. Antes de tocar los ojos, los dedos tienen que estar libres de impurezas y de suciedad.
  • Utilizar gasas estériles o discos de algodón. Independientemente del producto que decidamos usar para la limpieza, impregnar una gasa con él es la mejor forma de acceder a todas las partes del ojo con delicadeza y sin riesgos. Para evitar infecciones cruzadas, hay que utilizar un algodón diferente para cada ojo.
  • Ir del lagrimal hacia el exterior. El gesto de limpieza debe ser de dentro afuera y sin apretar. Además, hay que prestar especial atención a los párpados y a las pestañas.

En el día a día, para proteger los ojos, conviene abstenerse de:

  • Tocarlos con las manos sucias.
  • Frotarlos cuando están cansados, pican y, sobre todo, cuando se ha metido un cuerpo extraño.
  • Intentar sacar el elemento con ayuda de un pañuelo o de alguna prenda de vestir que llevemos puesta, aunque sea suave.
  • No seguir los consejos de tu óptico al usar las lentillas. Aunque son muy cómodas y útiles, se deben seguir las normas de limpieza indicadas por el óptico, así como no utilizarlas más horas de las recomendadas.
  • Compartir productos de higiene o de maquillaje con otras personas.
  • Utilizar los accesorios de maquillaje durante mucho tiempo. Los que se emplean en la zona de la mirada deben limpiarse exhaustivamente con productos específicos después de cada uso y, aun así, renovarse cada cierto tiempo. En el caso de las máscaras de pestañas y delineadores es fundamental respetar la fecha de caducidad.

Mejores productos para la higiene ocular

Una vez que se conocen las recomendaciones para realizar un lavado de ojos de forma apropiada, hay que elegir el producto que satisfaga nuestras necesidades. El motivo por el que se requiere una higiene ocular en profundidad y la mayor o menor sensibilidad que se presente determinarán la elección más adecuada.

Los mejores productos para limpiar los ojos son:

  • Agua. Como ya indicábamos anteriormente, el agua es casi siempre la mejor opción, ya que lava todas las partes del ojo sin riesgo de provocar daños.
    Si notamos un cuerpo extraño, como partículas de polvo, fibras o una pestaña, lo ideal es limpiar el ojo con abundante agua para que lo arrastre al exterior con suavidad. 
  • Suero fisiológico. Es una alternativa al agua que se puede llevar siempre encima para estar preparado ante cualquier imprevisto. Es importante recordar que, una vez abierto el envase monodosis, debe desecharse el líquido que no se haya utilizado. Cuando se guarda para más adelante se corre el riesgo de que se contamine.
  • Toallitas oftálmicas estériles. Son otra versión del suero fisiológico, aunque debido a su formato resultan menos respetuosas con el ojo que las opciones anteriores.
  • Desmaquillantes específicos para los ojos. Aquellas personas que se pintan los ojos deben retirar el maquillaje con productos ideados especialmente para este fin. Si se utiliza una solución para el rostro que no esté testada oftalmológicamente, los ojos pueden irritarse.

Además, aunque el uso de los siguientes remedios está muy extendido debido a falsas creencias, conviene evitarlos a la hora de lavar los ojos:

  • Manzanilla. Este es el remedio casero más extendido entre la población, aunque utilizarlo puede poner en riesgo nuestros ojos. El agua de la infusión no es estéril y, además, pueden quedar restos de la hierba aromática en el líquido que posiblemente provoquen infecciones.
  • Productos aceitosos o vaselina. A pesar de que son un desmaquillante muy eficaz, pueden obstruir la piel y taponar el lagrimal.

Ante cualquier duda, acude a nuestras ópticas y comparte tus inquietudes con nuestros profesionales. Nuestro principal objetivo es ayudarte y proteger la salud de tus ojos.