¿Qué causa la miopía?

Cuando se comienza a ver de forma ligeramente borrosa, automáticamente se asocia con la aparición de miopía, ya que es uno de los errores de refracción más habituales. En la mayoría de las ocasiones, esta falta de nitidez se detecta en la infancia y suele evolucionar hasta los 20 años, edad en la que tiende a estabilizarse.

No obstante, la hipermetropía y el astigmatismo pueden presentarse de forma similar, por lo que tener claro qué es la miopía y conocer las causas que la provocan es fundamental para poder detectar si se tiene esta alteración visual por la que las características del ojo impiden que la luz se enfoque directamente en la retina. Comprender estos factores permitirá también encontrar la forma más eficaz de corregirla.

Causas de la miopía

Cuando una persona comienza a ver borroso y se confirma el diagnóstico de miopía, son varios los factores que han podido causarla. Uno de los más comunes es el pasar mucho tiempo en interiores y, sobre todo, observando fijamente determinados objetos o leyendo. Así lo indica el Informe mundial sobre la visión, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por tanto, un sobreesfuerzo de los ojos en lugares cerrados y con luz artificial contribuye a que se desarrollen las alteraciones en la refracción que causan la miopía.

Pero existen otros factores de riesgo, por ejemplo, su aparición se debe también a causas genéticas que se heredan de generación en generación. De hecho, la miopía en alguno de los progenitores supone tener un alto grado de posibilidades de presentarla en algún momento de la vida. Además, el estudio llevado a cabo por la OMS también advierte de que hay una mayor propensión a detectarse en colectivos de unas etnias frente a otras, siendo los países con mayores ingresos de la zona de Asia y el Pacífico los que más porcentaje de casos presentan.

Cómo es un ojo miope

La miopía se desarrolla cuando el globo ocular es demasiado largo en relación con la capacidad de enfoque de la córnea y el cristalino del ojo. Esta situación es la que provoca que los rayos de luz se junten en un punto delante de la retina y no directamente sobre su superficie. Este defecto refractivo también puede tener su origen en una córnea demasiado curva o en un exceso de potencia del cristalino.

Imagen de la refracción de la luz en un ojo con miopía

Diferencias entre un ojo miope y un ojo normal

En un ojo normal, sin ningún tipo de alteración, las imágenes se enfocan en la retina. Sin embargo, un ojo miope que, como ya hemos visto, tiene el globo ocular más alargado o la córnea más curva de lo habitual lo hace delante de ella.

Esta diferencia en el punto en el que se juntan los rayos de luz procedentes de los objetos, es la que causa la miopía provocando que estos no se vean nítidamente si se encuentran a media o larga distancia.

El uso de gafas graduadas correctoras hace posible que la refracción de la luz se produzca en el lugar adecuado y permite que los miopes vean con claridad. Un óptico especializado valorará la graduación necesaria y los cristales más adecuados en cada caso para, además de mejorar la visión, proteger a los ojos de agresiones externas.

 

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